El Ministerio de Defensa británico acaba de comprar 159 motos de nieve Lyns Brutal BRP por 12 millones de euros. Están destinadas a su Royal Marine y no servirán precisamente para patrullar en las playas de Bristol. La adquisición ha sido justificada por la necesidad de obtener «medios más rápidos de desplazamiento a grandes distancias en misiones de reconocimiento sobre nieve o hielo». La compra se enmarca en un programa más amplio de adquisiciones para potenciar la capacidad en operaciones árticas, de cara a un hipotético enfrentamiento en este escenario con el Ejército ruso, que al contrario que muchas fuerzas armadas europeas cuenta con buen equipamiento y gran experiencia en este entorno extremadamente adverso.Con este mismo objetivo, Reino Unido está trabajando en un programa de colaboración internacional para dotarse de 60 vehículos todoterreno árticos, con el que reemplazar los viejos blindados Bv206s y BvS10 Viking. Estas decisiones, como las que están tomando otros aliados, se producen después de las maniobras Nordic Response 24 , realizadas en marzo. Integradas en las grandes maniobras Steadfast Defender de la OTAN, las mayores de su tipo desde la década de 1980, ensayaban el rápido traslado de una gran fuerza de tropas de Estados Unidos y Canadá a Europa, con el fin de hacer frente a un ataque enemigo en el continente europeo. El propósito de Nordic Response era entrenar la etapa en la que estas tropas llegan al Cabo del Norte, las partes septentrionales de Finlandia, Suecia y Noruega. El ejercicio movilizó a través de Laponia a 20.000 soldados, además de 110 aviones y helicópteros, así como 50 barcos de 14 países, el más grande de ellos el portaaviones HMS Prince of Wales de la Armada británica, que comandaba un escuadrón de barcos del Reino Unido, Estados Unidos, España y Dinamarca. Y puso de manifiesto una brecha de seguridad que los miembros de la OTAN se apresuran ahora a sellar.Ningún miembro de la OTAN tiene barcos reforzados contra el hielo con capacidades antiaéreas y antisubmarinas. Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Finlandia y Suecia han priorizado capacidades destinadas a otros teatros de operaciones, como el Indo-Pacífico y el mar Báltico. Islandia sólo opera barcos de la guardia costera. Noruega tiene barcos guardacostas reforzados contra el hielo, pero no están diseñados para operaciones militares. En esta misma región, además, los submarinos nucleares rusos pueden pasar desde el Mar de Barents, a través de la Puerta del Oso entre Escandinavia y Svalbard, Noruega, y bajo el hielo a lo largo de la costa del este de Groenlandia, sin siquiera ser detectados.Noticia Relacionada En 2023 estandar Si El gasto militar mundial aumenta por noveno año consecutivo hasta los 2,30 billones de euros Rosalía SánchezLa laguna defensiva de la OTAN es evidente. «La línea de suministro, que atraviesa GIUK Gap, el punto de acceso estratégicamente importante al Atlántico Norte entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, es una ruta vital para que las fuerzas estadounidenses y canadienses entreguen suministros al norte de Europa en caso de un conflicto militar», ha estimado Liselotte Odgaard, investigadora del Instituto Hudson para Foreign Policy, «actualmente, Moscú puede cortar esta línea de suministro sin reacción de la OTAN, ya que los estados nórdicos en el Ártico no tienen la capacidad de detectar las fuerzas rusas que operan en Bear Gate y frente a la costa del este de Groenlandia». Odgaard señala limitaciones presupuestarias que «explican la vacilación a la hora de adquirir equipaciones costosas», al mismo tiempo que un déficit de actualización en la estrategia de la OTAN: los buques reforzados contra el hielo no se cuentan entre las contribuciones a los requisitos mínimos de fuerza de la Alianza.Soldados suecos de la Norrlandsbrigade en Boden se sientan en un vehículo de combate durante un entrenamiento junto con unidades de caza finlandesas en Hetta, en el norte de Finlandia AFPLos gobiernos aliados toman medidas a distancia, debido al riesgo de que Rusia interprete como una creciente presencia de la OTAN en la región, susceptible de respuesta, las operaciones para garantizar la libertad de navegación por parte de los estados que no tienen fronteras con el Océano Ártico, como Gran Bretaña, Francia y Alemania. «Una Rusia que se percibe a sí misma como vulnerable en el Ártico podría reaccionar con más fuerza de lo que sería deseable desde la perspectiva de la OTAN», sugiere Odgaard. Alemania por ejemplo, solapa ese factor ampliando su cooperación militar con Noruega y los nuevos socios de la OTAN, Finlandia y Suecia. «Simplemente queremos estar aún más presentes aquí en el Alto Norte», ha dicho el ministro de Defensa, Boris Pistorius , que trabaja en la adquisición conjunta de submarinos y de la Fragata 127. «Nos encontramos en una situación de seguridad muy grave… en realidad, está claro que aquí en el Ártico, en el mar de Noruega, los hilos, por así decirlo, se unen», concluyó durante su visita a la estación fronteriza noruega en Pasvik. Desde Pasvik, la siguiente gran ciudad del lado ruso es Murmansk, que con sus alrededores en el mar de Barents alberga la Flota del Norte, de importancia estratégica para Rusia porque incluye sus submarinos nucleares. Toda la región se encuentra al norte del Círculo Polar Ártico.Estados Unidos contiene también su presencia en la región, pero entrena en Alaska, donde sus fuerzas de Operaciones Especiales se transforman para ser más operativas en entornos de frío extremo. El Pentágono ha ampliado drásticamente su enfoque sobre cómo sería una guerra en el Ártico y ha enviado este invierno a Alaska los Boinas Verdes del 160º Regimiento de Aviación a poner a prueba sus limitaciones. A cuarenta grados bajo cero, en el campo de entrenamiento a las afueras de Fairbanks, las baterías pierden su carga, los rifles de asalto quedan inutilizados, las unidades de sangre se congelan y el equipamiento de plástico se vuelve quebradizo. La conclusión fue que cualquier conflicto en el Ártico sería una pesadilla. Fuerzas altamente operativas en Afganistán e Irak son allí irrelevantes. La unidad SEAL bajo el mando del capitán Bill Gallaguer, desembarcó en Marmot Bay con trajes secos y constató que «aquí el entorno puede matarte más rápido que cualquier enemigo». Dos unidades de las fuerzas especiales alemanas KSK han entrenado, por su parte, en el norte de Canadá, con los transportes A400M y C-130J, en una tierra congelada y deshabitada en un radio de 150 kilómetros, a 30 grados bajo cero, sin electricidad y castigados por vientos helados. Las ametralladoras y lanzagranadas fijadas a los trineos, de los que tiran perros o soldados con esquís o motos de nieve Skidoo, debían ser calentadas antes de disparar.El buque de desembarco ‘César Kunikov’, durante unas maniobras navales realizadas en el mar Negro en el verano de 2020 ReutersOtro asunto a resolver es el hecho de que los satélites que monitorean la actividad al norte de Círculo Polar Ártico tienen «puntos ciegos», según ha reconocido la subsecretaria de Defensa Iris Ferguson, y que la erosión costera y el deshielo del permafrost han causado estragos en las ubicaciones de radar y aeródromos de Estados Unidos, en una región en la que Rusia dispone de abundantes instalaciones militares que datan de la era soviética y nuevamente activas. En marzo, dos bombarderos rusos sobrevolaron un punto estratégico entre Groenlandia, Islandia y Reino Unido sin problemas aparentes y por primera vez desde la Guerra Fría. Estados Unidos ha desplegado cuatro de sus bombarderos estratégicos Rockwell B-1B Lancer en la Base Aérea de Morón de la Frontera, después de que las aeronaves testasen la capacidad de respuesta rusa en el Ártico, en el espacio aéreo internacional sobre el mar de Barents. La misión fue respondida por la presencia de un MiG-31 ruso.El jefe de las fuerzas armadas de Noruega, Eirik Kristoffersen, confirma que el número de tropas rusas estacionadas cerca de su frontera representa menos de una quinta parte de lo que era antes de la invasión de Ucrania. «Pero en el frente marítimo y aéreo, así como desde el punto de vista de las fuerzas nucleares, mantienen todas sus fuerzas intactas en la región». Para mejorar su vigilancia, noruegos y estadounidenses están construyendo una estación satelital contra misiles de crucero en Andøya, en el norte de Noruega, la primera de su tipo fuera de los Estados Unidos. Estará ubicada a 300 km al norte del Círculo Polar Ártico, junto a una nueva base ártica de drones de largo alcance. La base aérea de Andøya fue clave durante la Guerra Fría, pero se cerró en 2023, cuando Noruega sustituyó el P-3 Orion por el avión P-9 Poseidón. Alberga una pista de aterrizaje 2.440 metros de largo y una trayectoria de viento cruzado de 1.670 metros. Vuelve a ser altamente relevante desde que Putin ha declarado que «la zona ártica tiene una importancia estratégica especial para nosotros». Sobre el terreno, durante una visita a Arkhangelsk, el presidente ruso ha asociado la región del Ártico «sobre todo con el fortalecimiento del potencial energético de nuestro país, la ampliación de las capacidades logísticas y la garantía de la seguridad y la defensa nacionales», por lo que ha considerado una mayor presencia militar en la región como «una prioridad indiscutible» para Rusia.

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