La Universidad Rey Juan Carlos y la Unidad de Mama del Hospital Clínico San Carlos , en colaboración con GO fit, acaban de poner en marcha un programa integral de ejercicio físico dentro de la Unidad de Mama del hospital para el apoyo a pacientes en tratamiento oncológico. Esta iniciativa personalizada y gratuita para las pacientes participantes, tiene una duración de dos años y aspira tanto a prevenir como a mejorar la calidad de vida de las personas en tratamiento oncológico y la de sus familias, promoviendo un enfoque ético y sostenible.Así lo asegura a ABC el doctor Alfonso Jiménez , catedrático Echegaray, director del Centro de Investigación en Ciencias del Deporte e investigador principal del GO fit LAB, al matizar «es una gran oportunidad de integrar en la vida de las personas el deporte antes, durante y después de un tratamiento, con la mejora que ello supone en la prevención o, en su caso, en la curación».Según sus datos el 80% de las pacientes con cáncer de mama «tiene exceso de peso o sobrepeso y carecen de una vida activa, llevan años sin apenas moverse y así lo tienen establecido en su rutina diaria. Cuando se les diagnostica la enfermedad, los familiares más cercanos, que por lo general siguen los mismos malos hábitos o muy similares, son los encargados de acompañar a la paciente a todas sus citas médicas, tratamientos y, a partir de ahora, también a las jornadas deportivas en las que pueden participar. De esta manera, tanto las personas en tratamiento oncológico como entorno familiar aprenden y ponen en practica ciertos ejercicios que suponen una ocasión única para transformar su vida y dotarla de mayor calidad, puesto que la actividad física y el ejercicio pueden y deben ser una parte esencial en la medicina del futuro», matiza Alfonso Jiménez.Noticias relacionadas estandar No «Una caricia, una mirada… el amor es la verdadera medicina para el cáncer de mi hijo» Laura Peraita estandar No Los principales temores de la mujer por su fertilidad y embarazo ante el cáncer Laura PeraitaApunta que el hecho de acudir con el entorno familiar facilita en gran medida este cambio de hábitos saludables dentro de propio hogar. «Es decir, que no solo la paciente es la que cambia rutina, sino que favorece que todos los miembros que conviven en el domicilio se ‘contagien’ de este cambio de vida aportando más calidad a sus hábitos. No olvidemos que las personas con las que convivimos pueden ser nuestro peor o nuestro mejor aliado por lo que influyen unos en otros en buenos o malos comportamientos».Además, asegura que uno de los beneficios más importante de seguir este programa de ejercicios integral «está sobre todo en la cabeza, debido al gran impacto que genera en el paciente disfrutar al sentir que su cuerpo está en movimiento, lo que le hace percibirlo menos enfermo . Esto ayuda a mejorar su estado de ánimo, a luchar contra su fatiga, la sarcopenia o la cardiotoxicidad propia de los tratamientos oncológicos. Sin duda, este proyecto representa una redefinición de la manera en la que entendemos el tratamiento oncológico. Al integrar el ejercicio físico como una herramienta preventiva y terapéutica, estamos humanizando la atención, dotando a los profesionales de nuevas herramientas y, sobre todo, situando al paciente y su bienestar en el centro de todas las decisiones». Durante dos años inicialmente, las pacientes podrán acceder a diferentes opciones de ejercicio basada en la evidencia científica más reciente, y los profesionales sanitarios recibirán formación especializada en este ámbito. El programa incluye el análisis de adaptaciones fisiológicas del ejercicio, estrategias para fomentar la adherencia de los pacientes y actividades prácticas con pacientes y familiares. Además, se realizarán evaluaciones del impacto clínico y se generarán materiales educativos dirigidos a sanitarios, pacientes y familiares, promoviendo una implementación sostenible.El programa ha sido diseñado de manera colaborativa por un grupo de investigadores con la participación de la doctora María Herrera de la Muela, coordinadora de la Unidad de Patología Mamaria del Servicio de Ginecología y Obstetricia del HCSC, que ha liderado al equipo clínico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos. Junto a ella, han participado activamente las doctoras Blanca González Palomares, Miriam De la Puente Yague, Ana Belén Paterna Rivas, Inés Gil e Isabel Rodríguez Piñero, así como el doctor Alfonso López del Sa. Además, el equipo ha contado con la colaboración de las enfermeras Ana Isabel Membrilla y Rosa Cabras, entre otros muchos facultativos y profesionales de enfermería del equipo multidisciplinar.Este proyecto cuenta, además, con el respaldo de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a través de una beca (Programa de Cátedras AECC 2024) destinada a la mejora de la humanización del paciente oncológico y su núcleo de apoyo, que se materializó en un evento celebrado el pasado día 13 de febrero.MÁS INFORMACIÓN noticia No La historia del ascensor rojo al que el pequeño Mario nunca pudo entrar noticia Si Enfermedades raras que arrasan con el ecosistema personal, laboral y social de las familias noticia No Una superviviente de cáncer aconseja sobre cómo anunciar a los hijos la enfermedadLo más importante, concluye Alfonso Jiménez, «es que esta iniciativa tan beneficiosa se dé a conocer y, aunque de momento se desarrolla en colaboración con la unidad de la mama del Hospital Clínico San Carlos, se puede replicar en las 199 unidades de la mama que hay en los hospitales españoles«, concluye.
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