¿Dónde estabais, hermanas?

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¿Dónde estabais, hermanas?

Pudimos y Restar son un caldero de soflamas, un potaje indigesto de cinismos sobrepuestos y todo aderezado con el perejil marchito de lo épico. Son, se sabía y se va viendo, un dañino esperpento. Ahí los tienen, con su funambulismo entre el «hermana, yo sí te creo» y el «pero calla, que este lobo es de los nuestros» . No es cosa de que vuestro lamento nos Rejonee el Monedero.Nadie ha hecho más daño a la causa de las mujeres que camaradas de la ralea de Montero, Belarra, Yolanda, Pam… Un infierno, vuestro presunto asalto a los cielos, que ha arrojado a tantos y tantas al averno del señalamiento.Escucho las risitas nerviosas de Belarra y me desespero porque ninguna levantáis la voz contra esa hipócrita que ve en el feminismo de trinchera un artero caladero. Dice la tipa que las víctimas pidieron discreción, anonimato y silencio. Y un huevo, perdón por mi machismo irredento, quise decir y un cuerno. A vosotras, lideresas de este movimiento que es retroceso, solo os importa sacar tajada electoral abanderando causas que habéis prostituido hasta dejarlas en instrumento. Vuestro voceado baremo os señala como lo que sois: un bulo a tiempo completo. Para el chusco pico del patán primitivo y torrentiano de Rubiales el castigo de un juez no vale. Corta siempre esa Justicia, asquerosa y heropatriarcal, dijo la desahogada lideresa por delegación del macho alfa. Pero si el baboso es venerado cofundador del engendro que os da sustento; si las presuntas víctimas son becarias, alumnas, periodistas y todas militantes de lo vuestro; ahí no hay denuncia anónima ni rumor ni aviso, ni clamor ni nada que os valga. Necesitáis lo que negáis a los demás: pruebas.Esa probidad, esa comprensión con las pulsiones inguinales de vuestros machitos que os tratan como ‘groupies’ a las que azotarían hasta hacerlas sangrar; con esos, digo, un abrazo fuerte, un gracias por vuestra lucha, por guiar al pueblo.Cuando en la Iglesia hay abusos conviene recordar a los purpurados que los pecados los juzga Dios pero los delitos, los tribunales. A vosotros, que ejercéis como una secta, ni eso. Vuestros pecados dejan de ser delito si el abusador es prócer divino de vuestro templo.No sé, tías, os rasgáis las vestiduras en vuestro feminismo ‘fake’ y no os conmueve cuando os hablan de magreos y abusos perpetrados por los bragueteros de Podemos. Ay, esa vara de medir , de roble con los ajenos, de gomaespuma con los vuestros. Si en la fe podemita un hombre es culpable por el mero hecho de serlo, no valen excepciones, ni lamento cuando sorbéis el ricino de vuestro propia pócima. Me da que si las pusisteis las primeras era para ir detrás tocándoles el culo. En realidad, para vosotros, siempre las últimas de la fila. Hermanas, ¿dónde estabais entonces cuando tantas os necesitaron? Yo sí que no puedo creeros.

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