Cuando Nico Harrison intentó explicar hace tres semanas por qué había traspasado a Luka Doncic a Los Angeles Lakers, no le quedó más remedio que refugiarse en la incertidumbre del futuro. «El tiempo me dará o me quitará la razón», aseguró el director deportivo de los Dallas Mavericks . Una frase que, hasta la fecha, le está perjudicando, pues mientras los tejanos sufren cada día por sumar una nueva victoria, el astro esloveno se ha acomodado en tiempo récord a su nueva casa: muestra una gran conexión con LeBron James , parece haber perdido unos cuantos kilos e incluso, bajo su liderazgo, los Lakers han amarrado una buena racha de triunfos, cuatro seguidos, que los han propulsado en la Conferencia Oeste.Doncic, en seis encuentros de oro y púrpura, promedia 19,3 puntos, 9,7 rebotes y 6,7 asistencias, números inferiores a los que acumulaba en Dallas (28,1/8,3/7,8) pero que necesitan ser contextualizados: viene de una lesión de rodilla que lo tuvo en el dique seco desde el 25 de diciembre hasta el 10 de febrero y ahora cohabita con una leyenda como James que, pese a tener 40 años, es capaz de sumar 25 puntos por noche en esta campaña. Sin embargo, este nuevo espacio vital no le ha impedido hacer historia con su nuevo club. Hace justo una semana, anotó 32 puntos y 10 rebotes pasa asaltar la casa de los Denver Nuggets , un pabellón donde los Lakers no ganaban desde hacía tres años. Este viernes, ante los Minnesota Timberwolves , se conjugó con James y con Austin Reaves para alcanzar 77 puntos (33 del primero, 23 del segundo y 21 para su cuenta particular) y ante sus excompañeros de los Mavericks, firmó un genial triple doble (19, 15, 12) bajo la atenta mirada de Harrison , presente en la grada, inmóvil como una estatua y que acabó siendo ovacionado por los aficionados angelinos con el cántico de «¡Gracias, Nico!». Precisamente, antes del duelo, se volvieron a filtrar más rumores sobre los supuestos malos hábitos de Doncic en Dallas, como que era «vago» y tenía predilección por «la cerveza y las cachimbas». Humo que no tapa la realidad de que los Lakers, con Doncic en su bando, han alcanzado una nueva dimensión. Noticia Relacionada BALONCESTO estandar Si Muñecos consentidos: la cruda realidad de los jugadores de la NBA Pablo Lodeiro Fernández Tras el caso Doncic, la competición estadounidense demuestra a sus jugadores que, pese a tener unos privilegios únicos como pensiones o la libertad de fumar marihuana, no son más que objetos en materia de traspasosYa son cuartos en el Oeste y, aunque su plantilla tiene deficiencias, como la ausencia de un pívot poderoso tras el traspaso fallido de Mark Williams , la rotación funciona. El tridente ofensivo está muy bien equilibrado por jugadores defensivos como Finney-Smith, Vincent, Vanderbilt y Goodwin, mientras que Hayes y Knetch añaden aún más puntos que los que proporcionan sus estrellas. Y, por supuesto, hay que destacar la figura de Redick, gran tirador en su etapa como jugador y que llegó el pasado verano al banquillo californiano sin ninguna experiencia en el baloncesto profesional. Pese a todo, ha conseguido mejorar los números de las últimas campañas y ha dotado de una química a sus pupilos que hacía años que no se veía en el vestuario. En el otro lado de la historia, los Mavericks sonríen con menos intensidad. Sin Doncic , han ganado cinco encuentros de los últimos nueve y el gran jugador que recibieron a cambio del balcánico, Anthony Davis , solo pudo disputar un partido antes de lesionarse en el abdomen, percance que le tendrá fuera de las pistas alguna semana más. Sextos en el Oeste, aún sufren las consecuencias del traspaso: sus aficionados siguen portando el 77 de Doncic, Harrison es prácticamente un paria en la ciudad (incluso ha recibido amenazas de muerte) y, pese a las maravillas de Irving, parece complicado que puedan evitar la repesca de los playoffs. Mientras, Luka no para de celebrar en la soleada California.
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