La sesión de hoy tenía como plato estrella la comparecencia de Sánchez para informar al Congreso acerca del nuevo escenario geopolítico en la UE. Y he de decir que los planteamientos generales del presidente en este asunto son correctos. Podríamos resumirlos así: Europa carece de una defensa común porque en algún momento esa idea se descartó. Y lo hizo porque la Guerra Fría trajo consigo a la OTAN y al quedar bajo el amparo militar de Estados Unidos, Europa no ha sufrido amenazas reales y ha podido permitirse el lujo de dedicar pocos recursos a defenderse. Pero ahora todo ha cambiado, tenemos un neoimperialismo expansionista ruso que amenaza al continente: a algunos por cercanía geográfica y al resto a través de injerencias, desestabilización, financiación de partidos antisistema y ciberataques a la banca, a hospitales o a las infraestructuras. En este escenario, Trump gana las elecciones, se pone del lado de Putin y afirma no creer en la OTAN, que queda debilitada. Como consecuencia de ello Europa entiende que ha de defenderse sola. Para eso hace falta más dinero y la apuesta de Sánchez es que ese dinero no salga directamente de los Presupuestos Generales del Estado sino de modo parecido a los fondos Next Generation. A grandes rasgos esa es la postura.Y aunque por las reacciones pueda parecer lo contrario, casi todos en el Congreso piensan más o menos lo mismo que el presidente, exceptuando Junts, que aprovechó que pasaba por allí para pegarnos una turra de catalanismo de butifarra y barretina; Vox que no sé muy bien qué opina -mal con Putin pero bien con Trump, creo- y Podemos, que no solo no comparte la solución sino que ni siquiera compra el diagnóstico. Para Podemos no hay amenaza real y todo esto es un invento de las oligarquías para infundir miedo y recortar el Estado social. Son el nuevo terraplanismo. Incluso Esquerra, Sumar y Bildu, con matices, parecen entender el peligro y la necesidad, aunque no les guste la OTAN y opten por salir del tratado. Sí, han oído bien: el Gobierno de España quiere salir de la OTAN. Porque Sumar es Gobierno de España. Y esto -que puede parecer la típica boutade de izquierdista que dice cosas como «Sed realistas, pedid lo imposible»- tiene, en este momento, más sentido de lo que parece. Porque si la OTAN sirviera para algo, no estaríamos debatiendo esto. Si vamos a rearmarnos es precisamente porque la solución a la amenaza está en manos del mismo que la ha generado: Trump.Así que gran parte del Congreso -desde luego PP y PSOE- comparte diagnóstico: el mundo está cambiando, el orden mundial ha volado por los aires y necesitamos rearmarnos. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que Sánchez necesita al PP. Y como no se plantea ni por un momento un pacto de Estado con Feijóo, prefiere plantarse y decirnos que aspira a comprometer y ejecutar ese gasto ingente sin pasar por el Parlamento. Es decir, de modo ilegal y delictivo. Es más, habla como si ya estuviera hecho. Pero hay contradicciones: admite que el aumento del gasto no será puntual sino estable. Pero, a la vez, lo compara con el Covid, muestra de que sigue viéndolo como algo coyuntural. Y lo quiere gestionar como los fondos europeos para poder controlar personalmente a su red clientelar. Es decir, que el futuro del país le preocupa lo justo, que solo le importa el presente y que con todo esto aspira a que otros le den el dinero para que él lo pueda repartir a los amiguetes. No descarto que haya un Aldama y un Koldo preparados para intermediar con material militar. Y alguien comisionando.Pero en la réplica volvió el peor Sánchez: a esos tics autocráticos se le une la chulería, la manipulación más básica, la falta de decoro, la humillación a los rivales, los ademanes macarras y las actitudes de matón, como un ‘bully’ de instituto. Vamos, que no nos dijo ni cuanto necesita, ni para qué, ni en qué plazos, ni cómo lo va a financiar ni cómo piensa obtener el respaldo del Congreso. La sesión de hoy solo tenía un objetivo que era dirigirse a sus socios, insultar al PP sin límite de tiempo e ir levantando, piedra a piedra, el mismo muro de siempre. Y, aun así, ni siquiera Sánchez fue lo peor: también habló Patxi.

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