«Hitler era el portavoz de los intereses de Alemania, Trump avanza en contra de los de EE.UU.»

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«Hitler era el portavoz de los intereses de Alemania, Trump avanza en contra de los de EE.UU.»

Nos corrige hasta en tres ocasiones el buen maestro; lógico, quiere que el mensaje quede claro. «Perdona que insista, pero prefiero que hablemos de mitos de la Segunda Guerra Mundial, y no de mentiras. Es más correcto». Olivier Wieviorka , profesor de la École Normale Supérieure y miembro del Institut Universitaire de France, aclara la diferencia: los primeros se forjan a golpe de propaganda y esconden algo de realidad, las segundas no. Hecho el apunte, admite que, por muchos años que pasen, y van ya ochenta, todavía persiste una larga lista de medias verdades sobre este turbio período de la historia. Desde la genialidad de Erwin Rommel, el ‘Zorro del desierto’, hasta la mayor de todas: entender el conflicto como una sucesión de batallas decisivas. «No hubo un Waterloo entre 1939 y 1945», apostilla.La columna vertebral de su nuevo y magno ensayo, ‘Historia total de la Segunda Guerra Mundial’ (Crítica) , son esta retahíla de mitos. Pero sus más de mil páginas dan para mucho más. De forma cronológica, Wieviorka escudriña las esferas estratégica, económica y geopolítica del conflicto –«mucho más importantes que las batallas», asevera– y se adentra en el papel real de los grandes líderes para cambiar el destino de la vieja Europa. «Es innegable que fueron importantes. Hasta la llegada de Winston Churchill había sido imposible aprovechar la energía de la sociedad inglesa. Pero también es cierto que hubo una dialéctica entre estos cabecillas y las grandes masas, que debían estar dispuestas a luchar», sentencia.Noticia Relacionada ABC PODCAST estandar No Tres errores que provocaron la derrota de Hitler en la Segunda Guerra Mundial Manuel P. Villatoro Miguel Ángel Santamarina, autor del ensayo ‘La guerra que cambió el mundo’, analiza en el podcast de ABC los fallos que cometió el ‘Führer’Ese, dice, fue el secreto de los líderes mundiales de la época para hacerse con el poder y movilizar a la sociedad: palpar el pulso del pueblo y remar a su favor. Y eso, dice también, es lo que le falta al actual presidente de los Estados Unidos: « Adolf Hitler, con toda su brutalidad, era el portavoz de los intereses de la Alemania nazi. Donald Trump avanza contra los intereses de los Estados Unidos». Nuevas esferasNavega contra la tendencia historiográfica el profesor francés. Si en las librerías lucen orgullosos mil y un ensayos sobre las batallas de la Segunda Guerra Mundial, él relativiza su importancia: «No digo que Midway, Stalingrado o el Desembarco de Normandía no supusieran un giro en el conflicto; lo fueron. Pero, al final, ninguna provocó la rendición de Alemania y Japón. Los Aliados tuvieron que luchar en Berlín y lanzar dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki para ello». Por eso, y apenas unos minutos después de acabar una clase, hace un llamamiento en ABC para que las resituemos «dentro de un universo mucho más amplio» y determinante.Las contiendas tradicionales, confirma Wieviorka, se sostuvieron sobre el potencial económico de los estados; esa «capacidad de los beligerantes para producir herramientas militares que les permitieran combatir». Sin rublos y sin fábricas, Iósif Stalin no hubiera podido contar con casi 60.000 carros de combate T-34. Esa guerra particular la ganaron los Aliados. «Es algo parecido a lo que estamos viendo en Ucrania. Las batallas siguen mientras haya material», añade.Y otro tanto sucedió entre 1939 y 1945 con la logística, esa gran olvidada en los libros a pesar de que fue clave en la victoria Aliada. «Pocos generales de la época, salvo los norteamericanos, le dieron importancia. El francés Charles de Gaulle estaba convencido de que la intendencia llegaría por sí sola, y también los alemanes. Durante la invasión de la Unión Soviética, por ejemplo, no se preocuparon de la logística, creían que las municiones y los uniformes para el invierno simplemente aparecerían», explica el experto. Los resultados los conocemos: Francia fue atravesada de lado a lado en un mes y la ‘Wehrmacht’, las fuerzas armadas del Tercer Reich, colapsó al otro lado de Oriente por la falta de una línea de abastecimiento aceptable.Mitos y más mitosEl máximo exponente de esta falta de previsión fue el Zorro del Desierto, al frente de las tropas germanas en África. El oficial, mantiene Wieviorka, se limitó a avanzar contra el enemigo y se despreocupó del tren logístico que debía nutrir de gasolina a sus panzer . Además, es el mejor ejemplo de cómo la propaganda ayudó a encumbrar a un militar que despuntaba, pero que no destacaba como un coloso de la estrategia. «Insistieron mucho en su figura, pero Rommel era un mal general. Tenía un buen conocimiento de la táctica, pero a él no le correspondía estar en primera línea. Debía haberse quedado en retaguardia para dirigir las operaciones, y ese no era su fuerte», completa.Son muchas las esferas que desempolva el francés, aunque hay una que le desvela, la civil: «Hablamos de las batallas, pero Indonesia o Bélgica estuvieron marcadas por una ocupación y por la imposición de sistemas dictatoriales. Dicho de otro modo: los pueblos sufrieron más por estos dos factores que por las contiendas en sí. Francia no conoció enfrentamientos entre junio de 1940 y el Desembarco de Normandía, cuatro años después». Las cifras, apunta, son soberanas y cargan, una vez más, contra los mitos extendidos por la propaganda: «Los civiles se vieron mucho más afectados por la guerra que los militares».Noticias relacionadas estandar Si Lluís Companys El golpe de Estado contra la República del ‘president’ que recuerda la Generalitat Manuel P. Villatoro estandar Si Pesadilla acorazada La pequeña región que irrita a Putin condenó a Hitler en la IIGM Manuel P. VillatoroAprieta el tiempo, y suponemos que el profesor debe volver a clase. ¿Hay alguna lección que crea básica para sus alumnos?, le preguntamos como colofón. «Varias. La primera, y lo dicen todos los estrategas, es que la guerra forma parte del horizonte humano y hay que prepararse para ella. Que las democracias se abandonen al pacifismo es peligroso. Por otro lado, tanto en 1939 como en la actualidad hay que entender la racionalidad de los adversarios. Es importante comprender a Xi Jinping o Vladimir Putin para vencer», responde. Y con estas dos normas nos despedimos.

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