El Barça al fin sacó su orgullo y, tras remontar 15 puntos y vencer al Fenerbahçe (75-83), líder de la competición, llegará a la última jornada de la Euroliga con el billete casi emitido para los playoffs. Llegó a ser negra la noche en Estambul, con los turcos aporreando a los azulgranas sin piedad. Pero, cuando más cerca estaba la derrota, Parker (24 puntos) y sobre todo Parra (15, 12 rebotes), consiguieron revivir a sus compañeros para sellar una victoria estratosférica. Satoransky estuvo excelso en el inicio, cinco puntos del checo permitieron al Barça quitarse los nervios de la visita al dentista, un Fenerbahçe que ni siquiera conoce la derrota en su casa este 2025. Los azulgranas mostraban su cara habitual, ávidos en ataque pero con lagunas muy preocupantes en defensa, un escenario ideal para que la artillería pesada de los turcos pudiese lucirse. Sin embargo, pasaban los minutos y los españoles se mantenían en pie, sin brillantez pero con mucho carácter competitivo. Los tiros de media distancia de Brizuela y Punter eran de lo más efectivos, puntos que permitieron al Barça llegar al segundo cuarto con solo dos de desventaja (23-21). El cerrojo de los de Estambul comenzaba a imponerse, arrasaban en el rebote ofensivo y un triple de Biberovic, añadido a la cascada de puntos provocada por Hayes-Davis, elevó su ventaja hasta los ocho tantos, la máxima del encuentro. Le tocaba reaccionar a los visitantes y lo hicieron gracias a un buen aro pasado de Hernangómez y un dos más uno de Punter. Cuando más cerca parecía el abordaje, siete puntos consecutivos de Baldwin, dos triples incluidos, volvieron a dejar atrás al Barça. Poco después, Colson sumó otros tres y los de Peñarroya, cuando amenazaban por hundirse, fueron auxiliados por Parker, que evitó que la distancia al descanso fuese insalvable (50-39). El Barça volvió de los vestuarios con energías renovadas. Dos triples de Satoransky y las virguerías de Willy y Parker le permitieron ponerse a tiro de piedra, a solo cuatro puntos cuando hacía unos minutos, la diferencia había sido de 15. Los turcos, ante el empuje, no mostraban la misma buena salud que en la primera manga, todos sus jugadores eran un manojo de nervios. Las pérdidas y los errores en el lanzamiento se hicieron los guionistas del enfrentamiento, que se decidiría en el último acto (66-62). Un dos más uno de Parra, que estaba cuajando una actuación fantástica, y una antideportiva a Biberovic permitió a los visitantes alcanzar el ansiado empate. En la siguiente jugada, un mate del alero catalán les puso por delante. La narrativa había cambiado y ahora la presión estaba en el bando turco que tras un 0-11 de parcial, estaba siete abajo. Después de meses de invisibilidad, al fin apareció el instintito asesino del Barça que, de la mano de Parra, selló una remontada para el recuerdo.

Leave a Reply