Abdelbaki Es Satty, el líder de los atentados de Barcelona y Cambrils de agosto de 2017, era confidente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el momento de los ataques. Según fuentes directas de la Inteligencia española, el imán de Ripoll, instigador del atropello múltiple en Barcelona y el ataque en Cambrils (Tarragona) que dejaron 17 muertos, cobraba 500 euros mensuales del CNI a través de la oficina de Gerona. El oficial de relación (OR) con la fuente, es decir, el agente que lo controlaba, visitaba periódicamente a Es Satty pero, según todas las fuentes consultadas por ABC, «nunca mostró ser violento y mucho menos intención de cometer un atentado». Tampoco dio los nombres de los jóvenes a los que adoctrinaba y cometieron los atentados , añaden. De hecho, los informes que su OR elaboraba «eran totalmente anodinos, pues la información que aportaba no tenía ningún valor», sostienen fuentes no oficiales del servicio de inteligencia. «El oficial de relación no tenía ninguna gana de ir a verlo, le disgustaba mantener la relación y retrasaba los encuentros lo máximo posible, hasta que tenía que hacer los pagos», aseveran. Es decir, recogía información intrascendente y le daba sus 500 euros . En el momento de los atentados, por encima del OR y de su jefe, el encargado de la oficina de Gerona, estaba el jefe de la División de Contraterrorismo, que era Luis García Terán. Se trata de un militar que ha salido del anonimato propio de los espías, dado que el pasado 17 de diciembre el Gobierno lo nombró secretario general del Centro Nacional de Inteligencia, número dos de los servicios secretos y mano derecha de la directora secretaria de Estado, Esperanza Casteleiro, quien reporta a la ministra de Defensa, Margarita Robles.Tras los atentados , Terán ordenó revisar las entrevistas que se habían mantenido con Es Satty. El informe lo elaboró un jefe de Contraterrorismo que dependía directamente del actual número dos del centro. En el documento se reflejó que el oficial de relación no puso demasiado interés en la fuente, que murió junto a otros terroristas en la explosión accidental de la casa de Alcanar mientras preparaban los atentados, así como tampoco el jefe de Gerona, quien debía supervisar la relación. Las fuentes consultadas sostienen que fue « simple dejadez », pero en ningún caso voluntariedad por parte del Centro, que «nunca tuvo constancia de la preparación de los atentados», pues «le pilló completamente por sorpresa, no ha lugar a teorías de la conspiración». Este hecho es fundamental, puesto que desde el independentismo catalán se ha dado alas a la teoría mediante la que el Estado, a través del CNI, sería consciente de la preparación de los atentados y los habría permitido para dar a Cataluña una suerte de «escarmiento» que habría servido para perjudicar a la rama soberanista.Noticia Relacionada estandar Si Sectores secesionistas hurgan en la herida del 17-A siete años después del atentado Àlex Gubern Las víctimas reclaman más atención y una oficina para encargarse de sus necesidadesEl terrorista en el CongresoEn este contexto -una acusación de la que no sólo hay prueba alguna sino que todas las fuentes solventes lo desmienten tajantemente- Junts logró que Mohamed Houli Chemlal, único superviviente de los yihadistas del 17-A y condenado, saliera de prisión para comparecer en la comisión de investigación del Congreso sobre estos ataques. Allí dijo: «El CNI tenía conocimiento de las intenciones del imán y permitieron que viniera y nos comiera la cabeza. Lo digo ahora y no lo digo antes por temor a represalias o que me pudiera perjudicar, pero ya estoy condenado y no tengo nada que perder». Las fuentes consultadas sostienen que se trata de una declaración preparada ‘ad hoc’ para respaldar la tesis del partido de Carles Puigdemont, pero de la que no existe la más mínima prueba. Respecto al imán, «dado su pasado radical , se le deberían haber controlado sus comunicaciones de forma periódica y haber alertado de sus viajes al extranjero», sostienen fuentes de inteligencia, que reconocen que «el Centro ocultó que la relación con el imán se mantuvo hasta el final, pero no se sabía nada de sus intenciones terroristas».Agentes del CNI visitaron a Es Satty en prisión en el año 2014, donde estaba por un asunto de drogas, para captarlo como confidente. La versión oficial que dio el Centro en la comisión parlamentaria que investiga los atentados del 17 de agosto de 2017 fue que lo descartaron por su «tendencia al engaño». El CNI aportó las actas de sus visitas en prisión, que se produjeron porque Es Satty había estado relacionado con la operación Chacal contra el terrorismo yihadista (2006) por su relación con jóvenes radicalizados de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Pero, según ha sabido ABC de fuentes directas, tras su salida de prisión, Es Satty fue captado como confidente , un hecho que, lógicamente, no se hizo público.Fuentes oficiales del Centro han dicho a ABC que no pueden « confirmar ni desmentir nada », dado que la condición de fuente del CNI es siempre secreta y revelarlo supondría un «perjuicio para la captación de nuevas fuentes». El artículo 5.1. de la ley reguladora del Centro Nacional de Inteligencia dicta que todo lo relativo a fuentes de información constituye «información clasificada con el grado de secreto». Se remiten a lo expuesto en su día por el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán en la citada comisión parlamentaria. Luis García Terán, jefe de Contraterrorismo en el momento de los atentados del 17-A, ascendió en 2019 a director de Inteligencia del CNI, puesto desde el que accedió el pasado diciembre a la vicedirección del Centro Nacional de Inteligencia.

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