El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está trasladando a los empresarios y los sindicatos su propuesta para proteger a los sectores económicos más afectados por los aranceles que va a anunciar Donald Trump esta noche, ante los que el Ejecutivo está configurando un conjunto de ayudas económicas directas, así como otras en materia laboral. La intención del Gobierno es aplicar líneas de apoyo económico a sectores como el del acero y el aluminio, el sector del automóvil y componentes o el sector del vino y bebidas alcohólicas. «Esta es la forma en la que vamos a seguir trabajando, manteniendo un contacto directo, un contacto continuo y estando del lado de nuestras empresas, trabajadores e industrias», indican fuentes del Ejecutivo. Lo que también está trasladando Sánchez a los agentes sociales -al encuentro han acudido el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; el de Cepyme, Gerardo Cuerva; el secretario general de CC.OO., Unai Sordo; y el de UGT, Pepe Álvarez, es que aún «no es momento de empezar a especular o anticipar con respecto a cuáles puedan ser las medidas. Esperemos a ver qué es lo que se anuncia». Cuando Trump comparezca esta noche para detallar su programa, el Ejecutivo realizará una «valoración sosegada, aterrizada de cuál sería el impacto de estas medidas, tanto a nivel agregado como a nivel sectorial de manera más específica». Sánchez lleva semanas rumiando su respuesta a Trump, que se producirá la semana previa a su viaje a China y Vietnam y justo antes de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, coincida por primera vez con el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la reunión de jefes de la diplomacia de la OTAN. Fuentes del Gobierno explican cómo en los últimos días desde Presidencia se ha recopilado información de los distintos ministerios más afectados por los aranceles norteamericanos, para elaborar con la mayor precisión posible las ayudas directas que hoy mismo anunciará en su intervención de mediodía en La Moncloa.Y al mismo tiempo, el presidente ha decidido rebajar notablemente el tono de sus críticas públicas a la administración republicana, que durante los primeros meses de andadura de la misma fueron especialmente intensas, sobre todo con el magnate Elon Musk. Especialmente significativo fue, al respecto, que en su intervención del pasado viernes en el foro de ‘El Diario’ sobre los fondos europeos, donde a priori era un lugar indicado para ello, no tuviese casi una palabra más alta que la otra en esa dirección, prefiriendo centrar sus alusiones en la derecha española y europea y en su defensa del pacto verde en al Unión Europea (UE). «Esa contención discursiva no está siendo fácil, desde luego», confiesa un integrante del Consejo de Ministros. Y e que esa rebaja del diapasón discursivo también se ha recomendado a todos los miembros del Gabinete en general, y que se ha notado en las últimas semanas. Todo ello coincidiendo con los primeros contactos oficiales, que en el caso de Exteriores se han producido al tercer nivel, con una conversación telefónica entre el número dos de Albares, Diego Martínez Belío, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, además de otras entre Sánchez y Trump.El presidente aparecerá a mediodía en el Salón Barceló del complejo presidencial, el de las grandes ocasiones, y pronunciará una declaración oficial anunciando las medidas de respuesta, que según matiza Moncloa no serán tanto ayudas directas como créditos u otro tipo de ayudas. Junto a él estará una nutrida representación de los sectores más afectados por las medidas de Trump .Menos presión a las empresasLos empresarios han recordado al Gobierno que solo les faltaba una crisis derivada de los aranceles de Trump para rematar la situación por la que atraviesan muchas empresas, sobre todo los pequeños y medianos negocios. Cepyme advierte sobre la necesidad de vigilar el comportamiento del mercado laboral en los próximos meses. « las alzas sostenidas de los costes laborales que sufren las empresas, se une la indefinición sobre la reducción de jornada y el impacto que los posibles aranceles estadounidenses puedan tener sobre el tejido productivo español». Y estos tres factores «son más lacerantes para las empresas más pequeñas», indican en la organización.

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