La última guardia de los bomberos Sergio y Jesús, sepultados por las llamas en un aparcamiento de Alcorcón

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La última guardia de los bomberos Sergio y Jesús, sepultados por las llamas en un aparcamiento de Alcorcón

«Estábamos trabajando en las zonas comunes, junto a la piscina, cuando de repente escuchamos un golpe enorme. Acudimos al garaje comunitario y nos encontramos todo lleno de humo. El conductor de un coche y su mujer pedían auxilio a gritos. Los ayudamos a salir de ese infierno, apenas se veía nada. Se ahogaban. Luego, su vehículo ha comenzado a dar deflagraciones«. Erick Estrada, colombiano, y Wilfredo Guzmán, de Perú, son los dos operarios que trabajaban en una obra en el número 6 bis de la calle de los Lilos, en Alcorcón. Apenas pasaban cinco minutos de las tres y media de la tarde cuando no se lo pensaban dos veces y se metían en la boca del lobo para rescatar a Javier y a su esposa, de mediana edad, cuyo Porsche Taycan verde, eléctrico, estaba a punto de explotar. Conversan con ABC tranquilos, aún con el mono de trabajo de su empresa.Peor suerte corrieron dos jóvenes bomberos del parque municipal, que acudieron con el resto del contingente a toda velocidad al garaje donde se había originado la que, por desgracia, fue la última guardia de sus vidas. A Sergio B. y Jesús A. los lloraban sus compañeros como un solo hombre, que es como lloran los verdaderos héroes.A las 15.30 de ayer miércoles, Javier, de 40 años, y su hijo Asier, de 17, salieron después de comer a buscar a la pequeña de la casa a la guardería. Su piso es el primero, el inmediatamente superior a la entrada de uno de los dos aparcamientos comunitarios. «Nos hemos librado de milagro, por cinco minutos. Si salimos más tarde, no lo contamos», explicaban ayer, aún consternados. «Estoy contento por nosotros, pero muy triste por los bomberos fallecidos», reconocía el padre de familia.Noticia Relacionada Hay cuatro detenidos estandar No Al menos 59 muertos en el incendio de una discoteca en Macedonia del Norte Marta Cañete | Corresponsal en Atenas Las autoridades han notificado una centena de heridos y se han producido varios arrestos de personas vinculadas con la organizaciónSu vecino, también llamado Javier, sufrió un ictus hace un tiempo y decidió comprar un coche eléctrico con los mandos adaptados al volante, al no poder ya manejar una caja de cambios convencional. Se compró el Porsche y regresaba a casa con su pareja. Accionó la apertura a distancia del primer portón del garaje subterráneo, que se abrió; pero al ir a cruzar el segundo cierre, explican fuentes policiales, hizo mal la maniobra. Algunos informantes apuntaba a que quizá confundió el acelerador con el freno. Lo cierto es que golpeó su coche en plena entrada por la rampa y «empezó a echar mucho humo», como él mismo relató luego a los investigadores. Se trata de un vehículo de alta gama, pero se sabe que los eléctricos pueden dar problemas, hasta el punto de salir ardiendo el motor o la batería, que es ahora lo que investiga la Policía Nacional, tanto la Brigada Científica como el Grupo VI de Homicidios de Madrid.Erick Estrada (izqueirda) y Wilfredo Guzmán, los obreros que salvaron a los dos ocupantes del coche en llamas C. H.Cuatro coches abrasadosAhí fue cuando llegaron Erick y Wilfredo en su ayuda. Los operarios llamaron al 112, también Javier y una vecina más que se percató. Las llamas se propagaron rápidamente, ya con ellos a salvo, y alcanzaron al menos a otros tres coches, uno de ellos un Mercedes. Los bomberos del parque de Alcorcón no tardaron en llegar a la zona, que tiene amplias avenidas como la de las Retamas y es muy residencial. Al menos una veintena participó en las labores de extinción.Sin embargo, Jesús y Sergio se encontraban muy cerca del coche eléctrico cuando comenzó a deflagrar. Se escucharon varias explosiones, no se veía nada con tanto humo, aquello era una trampa mortal. Y lo fue para ellos. «Al primero, lo sacaron sus compañeros en brazos», como hacen con los toreros heridos durante una corrida, explicaba un testigo, Adrián Rebollo, que vive justo delante. «Empecé a escuchar sirenas, me desperté de la siesta. Vi por la ventana una gran humareda. Hemos tenido que cerrar todas las ventanas. Aquello era una ratonera. Intentaban reanimar a su compañero», decía.Hubo que desalojar el edificio de Lilos, 6, de 150 vecinos, pero aún estaba desaparecido un segundo bombero. «¡No puedo encontrar a los compañeros!», gritaba, desesperado, uno de los efectivos, lleno de tizne. El segundo muerto había sido alcanzado por las llamas tras una explosión y su cuerpo estaba carbonizado. Lo sacaron en una camilla. Los sanitarios del Summa-112 se llevaron veinte minutos con ellos, intentando reanimarlos, pero no había nada que hacer. Un tercer compañero, intubado y en estado crítico, fue evacuado a la unidad de Quemados del hospital de Getafe, que es referencia con la de La Paz. Al cierre de esta edición, seguía grave.Una quincena de intoxicados másLos médicos atendieron a alrededor de una quincena de bomberos, todos por inhalación de humos, aunque a casi todos les pudieron dar de alta en el lugar. La extinción del fuego se prolongó alrededor de dos horas. En cuanto al conductor del Porsche, tuvo que ser ingresado por una fortísima crisis de ansiedad y también por asfixia, en el hospital Fundación de Alcorcón, sin que revista gravedad.Fuera, un enorme cordón policial y múltiples camiones de incendios y ambulancias daban cuenta de la magnitud del suceso y de su tragedia. El consejero de Interior, Carlo’s Novillo, que durante muchos años fue parte de esa plantilla de bomberos de Alcorcón y que la dirigió, acompañó a sus hombres.

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