Val Kilmer, actor de prosa y también actor de verso , ha fallecido en Los Ángeles, ciudad donde nació hace sesenta y cinco años. Según ha comunicado su familia, la causa de la muerte es una neumonía, aunque llevaba ya varios años de lucha contra el cáncer y había perdido la voz…, tal y como se pudo ver en su última aparición en la pantalla en ‘Top Gun: Maverick’ .Noticia Relacionada Ídolo de Hollywood de los 90 estandar No Muere Val Kilmer a los 65 años Célebre por sus papeles en ‘Batman Forever’, ‘Top Gun’ o el biopic de The DoorsCasi todo lo que se puede saber y decir de Val Kilmer está en un documental dirigido por Ting Poo y Leo Scott y que lleva el escueto título de ‘Val’; es de 2021 y recoge momentos e imágenes de la vida de este actor con materiales grabados y guardados por él mismo, de sus rodajes, de detrás de sus rodajes y de su vida cotidiana…, un documental que incluye además su propio testimonio y su presencia ya muy desmejorada por su lucha contra el cáncer. Un documental impulsado (y producido) por Val Kilmer y en el que es su propio hijo quien le presta la voz, pues la suya estaba muy deteriorada.Noticia Relacionada estandar No Los mejores papeles de Val Kilmer, ‘el Santo’ de Hollywood El actor ha fallecido a los 65 años a causa de una neumoníaY en esta especie de autobiografía en imágenes está contenida la personalidad del actor y la idea que proyectaba a la pantalla de sí mismo: esa mezcla de chulería y simpatía, el buen humor, la guasa, la fortaleza y a la vez vulnerabilidad que transmitió a sus personajes, además de ese cartel de ‘peligro’ que llevaba colgado con naturalidad. Realmente, era la mezcla perfecta de la insolencia del Tom ‘Iceman’ Kazansky del primer ‘Top Gun’ y del Kazansky sereno y resignado en su papel homenaje en ‘Top Gun: Maverick’, y esos casi cuarenta años de diferencia que tan bien marcan el paso y el peso del tiempo en él y tan imperceptiblemente en Tom Cruise. Al parecer, ya lo dijo Einstein en su célebre Teoría de la Relatividad, no hay un tiempo único e igual para todos.En la carrera profesional de Val Kilmer hay un punto de partida y fue en teatro, junto a Kevin Bacon y Sean Penn en la obra ‘Slab Boys’, y un acelerón de salida, que fue con ‘Top Secret!’, parodia de las películas de espionaje que le proporcionó ya la personalidad y el carisma que tendría poco después en su frente a frente con Cruise en ‘Top Gun’. Y que sería imprescindible para ocupar el póster de Jim Morrison en la película de Oliver Stone, ‘The Doors’.En los años noventa, su fortaleza interpretativa se trasladó al cine más físico y potente, con títulos como ‘Amor a quemarropa’, de Tony Scott; el testigo férreo del duelo entre Pacino y De Niro en ‘Heat’, de Michael Mann; su incorporación algo locuela en el traje de ‘Batman forever’, de Joel Schumacher, y en la piel de Simon Templar, ‘El Santo’, en la película de Phillip Noyce. Además de un wéstern épico, ‘Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp’, de un filme de atracos junto a Kim Basinger, ‘Extremadamente peligrosa’, o una película sombría sobre cazadores, ‘Los demonios de la noche’, junto a Michael Douglas. Y hay que mencionar, aunque solo sea por la presencia (desgraciadamente cochambrosa) de Marlon Brando en ella, la versión de Frankenheimer de ‘La isla del Dr. Moreau’, donde también está un perdido Val Kilmer.Tiene una filmografía extensa y espolvoreada de títulos sin trascendencia en los que únicamente ponía su imagen de tipo duro, aunque se pueden rescatar de ella algunos trabajos, como el espía de ‘Spartan’, de David Mamet, o como Filipo en ‘Alejandro Magno’, de Oliver Stone, o también de nuevo con Tony Scott en esa intriga de viajes en el tiempo titulada ‘Déjà vu’, o en ese thriller seco y transgresor que hizo Werner Herzog, titulado ‘Teniente corrupto’ y que ya había hecho años antes Abel Ferrara.Tenía algo especial, no hay duda, tal vez un compuesto de arrogancia, aspereza y ternura que lo hacía atractivo, con encanto, aun en sus papeles más rugosos y en muchas ocasiones frente o contra el protagonista de la historia. Y tenía la traza y hechura de ese ‘enfant terrible’ que siempre necesita Hollywood para engrasar su rueda.

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