La industria auxiliar mira a EE.UU. para esquivar los aranceles de Trump

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La industria auxiliar mira a EE.UU. para esquivar los aranceles de Trump

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha expresado su «profunda preocupación» por el último anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre nuevos aranceles a todas las importaciones de automóviles y piezas clave para su fabricación; una medida que los fabricantes europeos avisan de que dañarán también a la producción instalada en el propio país.Los nuevos aranceles empezarán a cobrarse el 3 de abril, según dijo Trump, y afectarán a los autos y camiones ligeros fabricados en el extranjero. En ese mes también se impondrá la misma tarifa a los componentes y piezas sueltas.Aunque los aranceles del 25% a los vehículos y componentes de automoción que ha impuesto el Gobierno de Donald Trump entran en vigor hoy, se espera que el impacto que tengan sobre la industria automotriz reverbere alrededor del mundo durante mucho tiempo, llegando a cambiar el panorama productivo. Noticia Relacionada estandar No Renault se convierte en la marca más vendida en España Canal Motor Con una cuota de mercado del 8,4%, Renault alcanza su mejor resultado desde el primer trimestre de 2010La legislación medioambiental y de seguridad ha ido consolidando tres grandes bloques alrededor del planeta: Asia, Europa y América, en donde las voces cantantes son, respectivamente, China, Alemania y Estados Unidos. Estos tres países han tomado medidas para proteger sus respectivas industrias de automoción, vectores de generar empleo y riqueza cuyos dirigentes usan, a menudo, como herramienta política. En el caso de Trump no podría ser más evidente, pero sus promesas electorales de proteger a los fabricantes de su país a través de estos aranceles se prevé que encarezcan los vehículos en el mercado en miles de dólares, algo ya difícil en un entorno de pérdida de poder adquisitivo en un país en el que el precio medio para un coche nuevo es de 48.641 dólares. De forma global, los fabricantes se benfician de mercados estables e interconectados, buscando constantemente la optimización de costes. Sin embargo, esto es particularmente cierto en la Norteamérica posterior a su Tratado de Libre Comercio (Nafta, por sus siglas en inglés), la interdependencia entre los tres países es innegable, en lo que a industria se refiere. Desde la década de los noventa, Estados Unidos se aprovechó de la flexibilidad y los bajos costes laborales de México. Y, aunque slas marcas de coches suelen ser las protagonistas, son las de componentes las que más sufren los vaivenes.El ejemplo claro es el de Magna, el segundo mayor proveedor a nivel global –solo detrás de la alemana Bosch–, que cuenta con 59 localizaciones en EEUU, 50 en Canadá y otras 33 en México. En total, sus empleados superan los 170.000, que ya es más que algunos de sus clientes, como Ford o General Motors. En una entrevista concedida a Reuters, su consejero delegado, Swamy Kotagiri, afirmó que estaban «intentando controlar lo incontrolable. No hay una manera sencilla de absorber esto y la mayor parte del coste se trasladará al cliente final». Las empresas que operan en EEUU, como Magna, tendrán que invertir en la trazabilidad de sus productos para calcular cuántas veces cruzan la frontera, dado que cada una significa un 25% adicional. Esto, para los fabricantes se puede traducir en miles de millones en pérdidas. El aumento en precio también se traduciría en un descenso en las ventas, según Standard & Poor’s, que considera que se podrían matricular un millón menos de coches en el país, que alcanzó los 15,4 millones en 2024. En total, se estima que EEUU importa aproximadamente la mitad de sus vehículos y componentes de automoción, por valor de 430.000 millones de euros. Por otra parte, los aranceles de Trump también podrán cumplir su intención y servir como reclamo para aquellos fabricantes que quieran esquivarlas. El mes pasado, después del anuncio por parte del presidente, Hyundai afirmó que invertiría más de 20.000 millones en su capacidad productiva en EEUU. Sin embargo, muchos se muestran reticientes a tomar decisiones de calado ante una medida que consideran que puede tener la duración de una legislatura. Industria españolaLa llegada de los aranceles de Trump ha hecho que proveedores españoles, como Teknia, se interesen por el mercado. La empresa vasca cuenta con tres plantas en México y una en EEUU, y «el crecimiento en este país era uno de los focos de nuestro plan estratégico», afirman desde la compañía. «Lo estábamos mirando con más interés tras la caída de ventas en Europa en el segundo semestre de 2024 y buscando activamente oportunidades en ese mercado». Por norma general, los fabricantes de componentes se sitúan cerca de sus clientes para ahorrarse los costes logísticos, especialmente si sus piezas son voluminosas o pesadas. Es el caso de Gestamp, que se especializa en la estampación de aluminio. La compañía cuenta con 9 plantas en Estados Unidos y 7 en México. En 2024, la compañía facturó 2.401 millones en Norteamérica. CIE Automotive, la otra gran compañía de componentes española con presencia en el Ibex, registró una cifra de negocio de 1.217,5 millones en Norteamérica, donde cuenta con 9 plantas en México y con cuatro en EEUU. Antolin, por su parte, tiene 20 fábricas entre los dos países, 10 en cada uno de ellos. Desde Sernauto, la asociación española que representa los intereses de la industria auxiliar, señalan que «no se puede descartar que, fruto del impacto directo por los componentes que se exportan a EEUU –en 2024, el país fue el octavo mayor comprador de piezas españolas, por valor de 1.021 millones–, algunas empresas se planteen abrir capacidades productivas en el país, pero no podemos confirmar el alcance de este movimiento». Salvo Teknia, el resto de compañías consultadas se mostraron herméticas al respecto.Desde Sernauto recuerdan que «la UE es el principal destino de las ventas de la industria española, con un volumen de 16.655 millones de euros, dos tercios del total. Concretamente, Alemania es el principal comprador, con un valor de 3.950 millones de euros. Estos componentes se montan en vehículos que luego van a parar a EEUU, pero su impacto no se puede cuantificar de momento». En cuanto a exportación de vehículos, España no mandó ningún vehículo a EEUU, pero Alemania fue el segundo mayor destino, con 363.410 unidades, según Anfac.Estados Unidos, que tiene un gran apetito por los coches alemanes, recibió el año pasado 1,3 millones de coches del país, según un informe de Deloitte. La consultora señala que los aranceles de Trump podrían traducirse en una reducción del 29% en el número de importaciones al país americano, que, en términos de facturación representan 8.2000 millones de euros. Marcas como BMW, Mercedes-Benz o Volkswagen se verían particularmente afectadas a pesar de contar con fábricas en el país. Sin embargo, no es tan sencillo como trasladar la producción al país, dado que estas plantas ya están funcionando a un 75% de su capacidad. Stellantis en jaqueAunque las acciones de los fabricantes alemanes sufrieron un retroceso considerable con el anuncio de los aranceles de EEUU –en cuestión de 24 horas, se desintegraron más de 5.000 millones de capitalización bursátil–, las de Stellantis, el segundo mayor fabricante de Europa, también retrocedieron un 10% después del anuncio de Trump. Stellantis, propietaria de Chrysler, uno de los ‘Big Three’ de Detroit, depende considerablemente de sus plantas en México y Canadá para el mercado americano y, según los analistas bursátiles de Jeffries, las tasas del Gobierno podrían traducirse en una reducción de su beneficio de hasta un 75%. Los cálculos de la entidad afirman que los aranceles, aplicados a sus resultados anuales de 2024, reducirían su resultado operativo en 9.000 millones. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los aranceles que prepara Trump: castigo a la UE por pesca, coches, bicicletas y plásticos noticia Si Europa responderá a EEUU de manera «colectiva, unida y firme» antes de final de mes noticia No Bruselas multa con 458 millones a 15 fabricantes de coches por un cártel de reciclaje de vehículosEl conglomerado francoitaloamericano se encuentra en una posición delicada tras emitir varias advertencias sobre su beneficio a lo largo del ejercicio pasado y presentar un resultado neto de 5.520 millones de euros, un 70,3% menos que el de 2023. Esto, junto con las posiciones controvertidas respecto a las multas de CO2 de su consejero delegado, Carlos Tavares, llevaron al directivo portugués a dimitir en diciembre de 2024.

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