Primero oyó un golpe seco y pensó: «Uno que se ha dado un porrazo con el coche». Quince o veinte segundos más tarde, escucho «un petardazo gordo» y de inmediato unos gritos de socorro de un hombre. Fue lo que a Juan José, de unos 50 años y vecino de la calle Lilos , en Alcorcón, le impulsó a salir corriendo hacia donde venían las llamadas de auxilio. «Me encontré a un hombre en pánico, pidiendo socorro, bloqueado y sin capacidad de moverse. Yo creo que se encontraba en estado de ‘shock’. Estaba parado en la rampa del garaje fuera del vehículo, que ya echaba un humo negro horrible; estaba sin moverse. La mujer estaba mal, pero desde luego mejor que el conductor. Con el hombre no había manera. Entonces ya estaban ayudando a la pareja dos muchachos que por lo visto se encontraban trabajando en la zona. Conseguimos sacar al hombre a la calle y le sentamos en la acera de enfrente y solo decía ‘Dios mío, Dios mío’. Seguía en pánico. Y al poco se escucharon dos explosiones más». Y añade: «Del garaje salía un humo negro y denso, ni siquiera veíamos la entrada. Llegaron los bomberos y allí entraron. No sé mucho del asunto, pero creo que era imposible que allá abajo se viera o se respirara nada. La verdad, no entiendo por qué entraron; pero, claro, es su trabajo».Juan José es uno de los vecinos y testigos de la tragedia que sobrecogió ayer a la localidad de Alcorcón, cuando, pasadas las tres de la tarde, el golpe de un Porsche eléctrico a la entrada de uno de los garajes de la calle Lilos, en la moderna zona de Las Retamas, desencadenó una tragedia: dos bomberos del Parque Municipal fallecidos y una decena de compañeros heridos. A la mañana siguiente del letal incendio, Juan José es uno de los pocos testigos que se acerca al lugar. La lluvia pertinaz y la legión de informadores previenen a muchos residentes de la zona a aproximarse. Todos los que estuvieron presentes durante el siniestro la tarde del miércoles coinciden en lo mismo: tres fuertes explosiones, un humo negro y espeso, un olor insoportable a goma y la pronta llegada de los bomberos.Noticia Relacionada estandar No Calcinados siete turismos y una moto tras un incendio en un garaje de Majadahonda Gonzalo Garrido Este hecho se produce a la par de otra tragedia en Alcorcón, en la que dos jóvenes bomberos han perdido la vida al intentar extinguir las llamasA Mohamed, el empleado en una frutería a apenas veinte metros del garaje, la primera explosión le impulsó a dejar el establecimiento corriendo sin pensarlo dos veces. «Ya cuando salía de la tienda el humo era tremendo», cuenta a ABC con el susto aún en el cuerpo, mientras una clienta le insta a que se centre en sus tareas y le atienda. Dice que, salvo las huellas del humo a la entrada de la frutería, no hoy desperfectos.Todo lo contrario de lo que le ha ocurrido a Teres a , la vecina del quinto del número 6 bis de la calle Lilos, quien advierte que no quiere hablar con ningún periodista, aunque, sin interrupción alguna, hace un atropellado relato de lo que ocurrió. «Yo vivo en el quinto, tengo un dúplex. Y en el garaje tenía dos coches, uno de ellos un mercedes, y una moto. Todos arrasados. Pero ¿qué importa eso cuando han perdido la vida dos personas que vinieron a ayudarnos? Es una tremenda desgracia», explica visiblemente nerviosa. «Me asomé cuando escuché la explosión y vi un humo negro, así que decidí salir y me dejé el móvil en casa con las prisas. No sé cómo pudieron meterse ahí los bomberos, porque eso era una ratonera», añade. De momento no pernocta en su casa porque no tiene luz ni agua.Tuberías ‘derretidas’Antonio, de 81 años, entra en el portal acompañado de su hija. Vive en el piso justo encima del garaje y ha pasado la noche fuera de casa. «Imposible estar dentro, se ha quedado un hollín en toda la casa y no hay agua, porque dicen que se han derretido las tuberías ». Antonio reconoce que él no oyó las explosiones y que se percató de lo que sucedía cuando salía a la compra. «Había un humo negro, negro. Los bomberos ya habían llegado y avisaron que nos quedaríamos en casa, pero, oiga, yo preferí salir de allí. Y poco después ocurrió la desgracia de los dos bomberos muertos». A Antonio le cuesta creer que entrarán en esa «boca del lobo» sin pensárselo. «Si es que no se cómo pudieron hacerlo, porque le aseguro que todo estaba negro, negro, negro. Una obscuridad absoluta. Ni con lámparas especiales ni nada. Una pena enorme», añade antes de regresar a su vivienda para coger algunos enseres. «Me lo llevo a casa hasta que todo esto se arregle un poco».Jesús A., de 34 años (izquierda), y Sergio B., de 27 (derecha) ABCEl local más cercano a la entrada del garaje es una inmobiliaria. No tiene signos de la tragedia que se vivió el día anterior. Una de sus empleadas, Carmen, quien vive en los alrededores, cuenta a ABC que en el momento del siniestro nadie estaba en la oficina, y cuando un amigo le llamó para advertirle de incendio, salió corriendo «pero todo ya estaba acordonado. Yo llegué hacia las cuatro y media aproximadamente, pero yo creo que todavía no habían sacado a los bomberos. Yo creo que ni sabían lo que les había pasado. El humo salía como una bocanada hacia la calle».Los testimonios caen como un goteo mientras se espera a la Policía Científica y comience la investigación. Mientras, en la acera de enfrente circulan explicaciones y versiones de lo que pudo pasar en el garaje, en el que Sergio y Jesús se dejaron la vida. Hay quien dice que entraron dos binomios de bomberos, mientras que un quinto se quedó fuera desplegando la manguera. Una de las explosiones impactó de lleno en el primer bombero, y los otros tres salieron. Pero el quinto entró a buscar a su compañero y, dentro, halló la muerte. La investigación oficial será la que aclare qué ocurrió en el garaje de la calle Lilos 6 bis de Alcorcón.

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