Wolfram Eilenberger: «América fue la última utopía cuando se corrompió Europa»

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Wolfram Eilenberger: «América fue la última utopía cuando se corrompió Europa»

Invierno de 1949: Theodor W. Adorno regresa de Estados Unidos a un Frankfurt destruido. Paul K. Feyerabend, herido en la guerra, vuelve a Viena. Siendo apenas una adolescente, Susan Sontag visita a Thomas Mann en Los Ángeles. El joven Michel Foucault protagoniza un nuevo intento de suicidio en París. Es así como comienza este libro dedicado a las ideas del fin del siglo XX. Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial sacuden la civilización a ambos lados del Atlántico, mientras cuatro pensadores buscan su camino hacia una nueva forma de filosofar que Wolfram Eilenberger usa como marco de una discusión cultural. En su libro ‘Tiempo de magos’ (Taurus), publicado en 2018, Wolfram Eilenberger aborda los primeros años del siglo XX europeo a través de Ludwig Wittgenstein , Walter Benjamin, Ernst Cassirer y Martin Heidegger. A aquel volumen siguieron ‘El fuego de la libertad’ (Taurus), dedicado a la década que va de 1933 a 1943, y ‘Espíritus del presente’, recién publicado en España, y en cuyas páginas su autor describe un amplio panorama de las ideas de la posguerra en Occidente. Su análisis de lo que él considera los pensadores más iconicos como Sontag o Foucault deja a la vista la inmensa hendidura que este número de ABC Cultural se propone desentrañar: los lazos intelectuales entre Europa y América. ¿Existieron? ¿Cuándo comenzaron a resquebrajarse y por qué? De eso habla en esta entrevista.¿Qué retrato del siglo XX proponen Adorno, Susan Sontag, Michel Foucault y Paul K. Feyerabend?-La filosofía no es sólo una carrera, ni se trata solo de conceptos, sino de la experiencia vivida. El proyecto completo de esta trilogía busca recuperar esa idea. Con la academización de la filosofía en el siglo XX hemos perdido el sentido de la importancia de la fuerza existencial. Por eso muestro a individuos que son tocados por la filosofía. Los doce personajes que he elegido a lo largo de los tres volúmenes son una encarnación de lo que supone liderar una vida filosófica. Para ellos es una urgencia existencial. ¿Qué entiende por urgente?Theodor W. Adorno, Susan Sontag, Michel Foucault y Paul K. Feyerabend empiezan su propia trayectoria en una situación en la que tienen que preguntarse a sí mismos y a su cultura qué significa hacer filosofía en su propio tiempo. Han ocurrido cosas de enorme importancia hasta ese momento: la Shoáh, la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima, Nagasaki, también el Gulag y, sin embargo, para ellos, la filosofía no fue la cura, sino una parte de la enfermedad. ¿Fueron los Estados Unidos el capítulo de un pensamiento europeo?América fue la última utopía de muchos pensadores, porque Europa se había corrompido, se había asustado, especialmente Alemania. Nadie podría decir lo que significa ser alemán en 1948. Era un lugar de vergüenza y culpa. Pero América se volvió el nuevo superpoder y el nuevo encarnamiento paradigmático de lo que significa tener una función y una democracia. Estos cuatro personajes tienen una cierta atracción para los Estados Unidos como un experimento político, pero también un gran escepticismo.¿Sontag más que el resto, quizá?Susan Sontag tiene un ensayo titulado ‘Thinking Against Oneself’. Y si hubiera que resumir lo que es hacer filosofía sería justo esa: la capacidad y la voluntad de pensar en contra de uno mismo y en contra de las principales ideas capitales de nuestro propio medio. Estos cuatro personajes pensaron en contra de los Estados Unidos, que es un clásico de la izquierda. No quieren pertenecer a cualquier grupo, escuela o método, y eso incluye su propio país. Susan Sontag es, de alguna manera, un patriota antipatriota.Una adolescente crónica, a su manera.Ella piensa en América como un experimento muy interesante, pero al mismo tiempo es altamente crítica. A ella le ocurre lo que Hannah Arendt, quien dice que todo lo que tiene y todo lo que la hace pensar es la lengua alemana y la cultura alemana. Lo mismo sucede con Foucault, cuando se trata del heredero francés, y por supuesto también con Feyerabend, cuando se trata del heredero austríaco. Y aquí vemos lo que significa liderar una vida filosófica, pensar en contra de uno mismo, pensar en contra de su propia cultura y al mismo tiempo reconocer que soy parte de ella y que permanezco parte de ella.Noticia Relacionada opinion Si ‘El instinto supremo de la libertad’ Mircea Cărtărescu El prestigioso autor rumano reflexiona sobre las amenazas a las que se enfrenta el Viejo ContinenteCapítulo Foucault Aquel primer libro, ‘Tiempo de magos’ (2018), dio a Wolfram Eilenberger un gran éxito y reconocimiento internacional, así como el premio del Libro de Baviera en 2018 y el Prix du Meilleur livre étranger 2019 en Francia. Actualmente es el editor fundador de ‘Philosophie Magazin’ y presenta el programa de televisión ‘Sternstunde Philosophie’ en la cadena pública suiza SRF. Además de mediático y reconocido en su papel divulgador, Wolfram Eilenberger es uno de los directores de ‘phil.cologne’, el mayor festival de filosofía de Alemania. Su estilo narrativo así como su mirada sobre las fuentes principales del pensamiento ha quedado plasmado en su análisis biográfico de los filósofos con respecto a su tiempo. El filósofo francés Michel Foucault forma parte del análisis de Eilenberger y justo por eso conviene preguntar hasta qué punto su pensamiento, adaptado y asimilado por la izquierda académica, contribuyó al desmantelamiento de la ‘autoritas’ de la democracia, los medios y las instituciones.¿Foucault y el estructuralismo son responsables de la posverdad? La mayoría de las ideas de lo que llamamos movimiento ‘woke’ están inspiradas por Foucault. Es virtualmente imposible pensar en la identidad total izquierda del siglo XX y del siglo XXI sin Foucault. Para él, la cultura es determinada por el poder y ese poder se muestra en la lengua. Por tanto, debemos tener cuidado para usar los conceptos que usamos para describir el mundo, ya que han sido creados para un propósito. Hay relaciones de poder que están dentro de nuestra lengua. Lo que ha pasado ahora es la tragedia de Foucault. Es el filósofo peor comprendido del siglo XXI. Foucault nunca estuvo de acuerdo en las descripciones abstractas de grupos como grupos. Estaba cuestionando su coherencia, su existencia. Para él habría sido inconcebible comprender y organizar el mundo en función de grupo como el de las mujeres, los negros, los gays, o algo así. Pero es justo de su pensamiento de donde beben muchas de esas propuestas.La tragedia de Foucault existe en el hecho de que la izquierda política, especialmente en los Estados Unidos, donde tiene un pensamiento identitario, tomó las ideas de Foucault para crear grupos y hablar en nombre de ellos. Esa es la última cosa que Foucault hubiera hecho para nadie, especialmente para sí mismo. Foucault nunca fue parte del movimiento gay, porque no era su idea ser parte de ningún movimiento y si hay una tragedia que conecta a estos cuatro autores es la tragedia de la filosofía en sí misma.¿Acaso porque se trata de una costumbre abolida?En un tiempo en el cual tenemos grandes pensadores que son capaces de hacer lo que creo que es lo más importante, pensar por sí mismos, aparecen después sus alumnos o sus seguidores, que son en realidad mucho peores y más peligrosos, porque se autoproclaman la cabeza de una escuela que no existe. Me entristece que la gente del movimiento ‘woke’ mantenga a Foucault como su Papa, cuando en realidad no lo han leído, o si lo han leído, no lo han entendido. La democracia liberal tuvo muchos más tropiezos de los que pensamos. ¿Tampoco a ella la entendieron?  La muerte de Foucault marca un momento de deslizamiento en la civilización occidental. No me gusta del todo el término, pero podríamos decir que, en ese momento, el Liberalismo conquistó el mundo y le dio forma hasta el día de hoy. Pues bien, ahora vivimos otro momento de deslizamiento en la civilización occidental, sin duda. Los europeos exilados en EE. UU. impulsaron el pensamiento y la academia. ¿Qué ocurrió tras su partida de vuelta al continente? Es imposible imaginar la riqueza de nuestra cultura sin América y su influencia. La idea de que América es un lugar de decadencia cultural es uno de los espectros de pensamiento europeo que deberíamos quitar, pero para hablar de nuestra situación ahora mismo, tenemos que ser conscientes de que existen unas determinadas amenazas que no podemos resolver como lo hicimos en 1920. Europa tiene que luchar por sus ideas centrales, pero no de la misma forma de entonces.La última pregunta… Un momento. Usted trabaja para ABC, un periódico católico en España…Así es.Su lector podría pensar en Foucault, Adorno, Sontag y Feierabend como los enemigos principales de todo lo que ABC significa. No me atrevería a tanto. A ojos de sus lectores, estos pensadores como Foucault destruyeron la religión, destruyeron la coherencia cultural, destruyeron nuestro pasado colonial, destruyeron todo. Creo, sin embargo, que los cuatro son la representación de lo que significa tener una vida aliviada.El estructuralismo ha sido la gasolina de la posverdad…Son las caricaturas culturales las que nos hacen pensar en Foucault como el que echó por tierra todo lo importante. No lo hizo, lo pensó. Eso es lo que los europeos deberían hacer. Estas ideas inoculadas por la esfera conservadora son una desgracia para cualquiera que quiera pensar y leer.

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