Y Madrid vio torear a Manolete

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Y Madrid vio torear a Manolete

«Hoy creo que lo he visto. Ha sido su mejor entre todas sus triunfales actuaciones ante nosotros. El más completo y puro triunfo», se confesaba Giraldillo en ABC el 7 de julio de 1944. El día anterior, Manolete había escrito una página imborrable en los anales de Las Ventas, la faena al toro Ratón, un sobrero de Pinto Barreiro en la corrida de la Prensa de aquel año.La crónica de Manuel Sánchez del Arco, el célebre Giraldillo, daba voz a un aficionado que sentenciaba ante el crítico: «Pues todavía no lo han visto ustedes en Madrid», e incluso tras la afirmación del periodista, los incondicionales se mantenían en sus trece. «Pues tampoco habéis tenido la fortuna de verle. En Bilbao con un pablorromero…En Barcelona, el domingo, con un miureño castizo de 309 kilos, cortó las orejas… ¡Eso es ver a Manolete…!»Pero Giraldillo salió satisfecho con la magna obra del diestro de Córdoba ante el sobrero que hizo sexto, que remendó la corrida de Alipio Pérez Tabernero. El Estudiante y Juan Belmonte Campoy completaban el cartel que colgó el ‘No hay billetes’ en las taquillas.Noticia Relacionada estandar Si El día que se firmó la paz entre los toreros españoles y mexicanos Ángel González Abad«Yo he visto a Manolete», insistía el crítico. «En Madrid, Manolete no miraba al toro. Con vaga sonrisa -hasta donde él puede sonreír-, miraba a los tendidos que crujían estremecidos por la emoción inenarrable. Tenía dominado al Destino. Era la epopeya que no quiere palabras. El toro le seguía dócil. El torero sonreía al Destino».Aquel día, ABC dedicó dos páginas a la gran tarde del mítico torero. Una amplia reseña toro a toro, sin firma, y después la crónica y el análisis personal de Giraldillo, aunque la descripción de los hechos ya dan cuenta de la transcendencia de la tarde. «La gente está en pie, aclamando a Manolete. Empiezan a caer sombreros a la arena. Unos pases por alto, muy quieto. Tres naturales, y, seguidamente, cuatro más en perfecta ligazón. Vienen luego cuatro pases en redondo en los que Manolete mira a los tendidos». Entusiasmo y gritos de asombro.Y frente a los detractores del Monstruo, el crítico abecedario es contundente. «¡Polémica! ¡Regateo, negaciones a todo trance! ¡¡Manolete!! Manolete sobre todos los tiempos, dando cuerda a los relojes enmohecidos que se pararon en tal o cual año. Manolete parando el viento. Manolete contra el viento y la marea, clavado como un maravilloso triunfo de san Rafael en los ruedos de España, para la gloria cordobesa del toreo».«Allí quedó la partitura, redonda, rotunda. ¿A ver quién te la canta al coro de 22.000 voces que distendían los nudos de 22.000 gargantas, pasmadas en tanto toreaba el solemne maestro, cantor del Guadalquivir alto?».Aquel 6 de julio de 1944, Madrid vio torear a Manolete.

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