Una frontera natural divide de nuevo, a partir de hoy, dos Españas . En la primera, la situada al norte del Duero, vuelve a estar permitida, con matices, la caza del lobo . En la segunda, al sur de este río, se mantiene la protección de la especie aunque con la puerta abierta a que este blindaje pueda relajarse de ser preciso. La novedad, derivada del visto bueno que el Congreso dio el pasado 20 de marzo a una enmienda del Senado incorporada al proyecto de Ley de Desperdicio Alimentario , responde a las quejas de las comunidades más afectadas por el aumento de las poblaciones de lobo ibérico, que han ido escalando un 26 por ciento en la última década. La mayoría de los ejemplares se ubican en los montes de Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria, aunque también hay registros en Madrid, La Rioja, Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y Cataluña. Como ejemplo, solo en la Comunidad gallega hay más manadas contabilizadas —unas 93 según los últimos datos— que en todo Portugal, Francia y Alemania juntos. En Castilla y León, el territorio con más ejemplares del canis lupus , un «mínimo» de 193 manadas en el último censo frente a las 179 del recuento decenal anterior.Desde estas regiones, las reclamaciones para que tanto Europa como el Gobierno español rebajasen la férrea custodia en torno a la única especie que no cuenta con un depredador natural han ido en aumento en los últimos años a medida que los problemas que generaban en el campo se disparaban. Uno de los principales reproches son los ataques al ganado —más de una veintena al día— que según algunos estudios generan un gasto anual de 3,5 millones de euros solo en el capítulo de compensación de daños.Noticia Relacionada Enmienda del PP estandar No El Congreso aprueba que el lobo vuelva a ser cazable al norte del Duero Isabel Miranda Sale adelante una enmienda del PP a la ley de desperdicio alimentario que hace referencia al predadorPara Jacobo Feijóo , portavoz de Unións Agrarias en Galicia, el hecho de que las batidas estuviesen prohibidas y no se pudiese «espantar» al lobo de ninguna manera estaba propiciando un acercamiento cada vez mayor «no solo a las explotaciones ganaderas, sino también a los humanos». El experto denuncia que las restricciones para poner coto al crecimiento de la especie dieron pie a situaciones dantescas, como lobos «atacando a vacas mientras estaban dando a luz», ante las que los ganaderos estaban atados de pies y manos.Muy críticas con la incorporación del cánido en el listado de especies protegidas (Lespre) en 2021, las autonomías más afectadas aplauden ahora la posibilidad contener una población —estimada— de unos 2.800 ejemplares. No así la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen , que señaló que la decisión de la Cámara Baja de rebajar la protección del lobo era «precipitada e imprudente». Tampoco agradó a las organizaciones ecologistas que consideran que dar caza al lobo no soluciona el problema con los ganaderos, porque «cuando se le perseguía, también había ataques».Sobre cómo se materializará el cambio de normativa, las comunidades loberas no han perdido el tiempo, aunque la ‘veda’ que ahora se abre no es completa, pero sí abre la puerta a «realizar controles excepcionales» del cánido. Para la toma de decisiones generales ordinarias sobre el control del depredador debe contarse previamente con un informe del estado de conservación de la especie, que el Gobierno de España debe remitir en los próximos meses –julio– a Bruselas, precisan desde la Consejería de Medio Ambiente de Castilla y León. Y confían en que refleje que es «favorable» a la luz de los últimos datos remitidos por las comunidades.«La Junta de Castilla y León no busca que el lobo sea una especie cinegética convencional, sino que se puedan establecer controles y recuperar el equilibrio entre la conservación del lobo y la ganadería»Así que «mientras no se revise» ese informe, la Junta de Castilla y León «ve posible realizar controles excepcionales y limitados» al norte del Duero. La idea, señalaron desde el departamento de Juan Carlos Suárez-Quiñones , es «planificar las actuaciones necesarias para reducir los daños sobre la ganadería –el año pasado sufrió 4.000 ataques, con 6.000 reses muertas– », tanto con medidas preventivas de las incursiones como con «control de ejemplares» donde éstas «no sean viables». «La Junta de Castilla y León no busca que el lobo sea una especie cinegética convencional, sino que se puedan establecer controles sobre la misma que ayuden a reducir los daños y, por tanto, a recuperar el equilibrio entre la conservación del lobo y la ganadería», apuntaron.En el caso gallego, sólo se autorizarán batidas de lobos cuando esté «convenientemente» justificado que afectan a las explotaciones ganaderas. Además, habrá un «riguroso seguimiento» de las mismas por parte de la Xunta para garantizar la preservación de las poblaciones de este animal. «Lo que debe conseguirse ahora», explican fuentes oficiales, es «un equilibrio entre su protección y los intereses del sector ganadero gallego» teniendo en cuenta que solo en este territorio hay una media de diez ataques al día.Con el apoyo de los 174 votos del PP, Vox, PNV y UPN, la nueva normativa que hoy se estrena cuenta con el aval de los ganaderos, que a unas horas de su activación enfatizaban que el lobo es una especie que «tiene que existir», pero a la que hay que «controlar». Para el portavoz de Fauna Salvaje y ganadería de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Gaspar Anabitarte , los ganaderos estarían «deseosos» de entablar otra vez un diálogo con las organizaciones ambientalistas, aunque insiste en que «es necesario eliminar determinados ejemplares porque son dañinos». Por su parte, el secretario de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Xosé Ramón González , afeó que «el ministerio y los ecologistas hacen lo que quieren, pero de comer al lobo le damos los ganaderos», en referencia al anuncio del Ministerio para la Transición Ecológica de que van a finalizar el nuevo censo con las poblaciones de lobos en España, y al de algunas organizaciones ecologistas que ya han avanzado que recurrirán los planes de gestión de caza como el de Cantabria. En esta región, se ha establecido ya el cupo de extracciones de ejemplares de lobo a llevar a cabo, con un total de 41 ejemplares.

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