Casas do Maior: la revolución del cuidado a mayores empieza en los pueblos y aldeas más pequeñas de Galicia

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Cada mañana Ana María Varela coge el coche y se dispone a recoger a Fina, una vecina de Val de Dubra, municipio coruñés de 3.700 habitantes en el que Varela abrió hace unos meses una Casa do Maior. Allí, Fina y otras dos mujeres mayores pasan el día junto a esta nueva emprendedora rural que se encarga de cuidarlas, recordarles su medicación, tomarles la tensión y, sobre todo, darles cuerda con la conversación : «Yo con las personas mayores siempre contacto muy bien», explica a ABC, «pensé que les podría aportar bastante y ellas también a mí ».En Galicia vivir en ayuntamientos pequeños es sinónimo de familiaridad y cercanía. Esta es la filosofía que sigue la red de cuidados de la Comunidad, centrada en la proximidad y el bienestar de las personas mayores. Así nació la iniciativa de las Casas do Maior con la que la Xunta busca proporcionar una atención personalizada en el entorno de los mayores, totalmente gratuita y profesional.Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Galicia es la segunda comunidad autónoma más envejecida de España, solo por detrás de Asturias y casi empatada con Castilla y León. A esto une una notable dispersión: mientras que en España la población suele residir en el 12% del territorio, en la comunidad gallega esta cifra se dispara hasta el 62% .Generalmente, esta situación, para las administraciones, supone un problema ya que encarece los costes en atención primaria, especializada, servicios hospitalarios y de cuidados. Es necesario, por tanto, dar con fórmulas imaginativas y que se adapten a sus peculiaridades como estos recursos impulsados por la Xunta de Galicia .«Las Casas do Maior nacieron para ofrecer alternativas de conciliación en los ayuntamientos más pequeños y rurales», explica Fabiola García, conselleira de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia a ABC. «Específicamente en aquellos en los que no hay recursos como los centros de día. Es una manera de dotarlos de estos servicios y ofrecer las mismas oportunidades a las personas que viven en lugares menos poblados o más rurales».Envejecimiento activo y saludableEstos centros buscan ofrecer cuidados personalizados en el entorno habitual de los usuarios, promoviendo un envejecimiento activo y saludable para ellos y facilitando a sus familiares una mayor conciliación.Las Casas do Maior se ubican en los municipios más pequeños, donde no existen otros recursos de atención diurna , lo que permite que las personas mayores puedan permanecer en su comunidad sin necesidad de desplazamientos. Cada una de ellas cuenta con un máximo de cinco plazas, garantizando una atención cercana y personalizada a las necesidades de cada usuario. «El número de plazas es muy limitado para garantizar así la máxima comodidad y atención a los usuarios», indica Fabiola García.El servicio se presta de lunes a viernes, con una duración máxima de ocho horas diarias y durante once meses al año. Además, la atención es gratuita y, si la persona promotora del servicio lo decide, puede incluir también un servicio de comedor por unos cinco euros diarios.En Val de Dubra, Varela tuvo la suerte de encontrar a Rosa, su primera residente . El boca a boca hizo que pronto otras mujeres en su situación llamaran a la puerta de la Casa do Maior. «Poco a poco se apuntaron más», sonríe Varela.140 centros, 700 residentesDesde su puesta en marcha, más de 140 de estos centros están en funcionamiento en Galicia. «El resultado lo dicen por si solo las cifras», apuntan desde la Xunta, «lo que muestra que es un servicio que está demandado y que es muy necesario. No podemos olvidar que Galicia es una comunidad muy envejecida y con una dispersión de población muy grande.»Recientemente, la Xunta ha ampliado esta red con la apertura de nuevas instalaciones . Por ejemplo, en Fisterra se inauguraron dos centros que suman diez plazas de atención diurna gratuita. Durante la inauguración, el director general de Mayores y Atención Sociosanitaria, Antón Acevedo, destacó la apuesta del gobierno gallego por «un sistema de cuidados cercano y centrado en las personas».Asimismo, en el municipio de O Pino se abrieron dos nuevas Casas del Mayor, las primeras de atención pública y gratuita en la zona. Estas instalaciones se ubican en antiguas escuelas unitarias rehabilitadas , ofreciendo atención a una decena de usuarios. La conselleira de Política Social e Igualdad, resaltó que «los vecinos de este municipio ganarán calidad de vida con la apertura de estos recursos».Los resultados tan positivos de la iniciativa no podrían explicarse sin tener en cuenta la participación de los promotores, trabajadores autónomos o cooperativas de trabajo asociado que además han recibido una formación que les acredite para el cuidado de personas mayores. Es otra forma de generar empleo en lugares donde a menudo es muy complicado, con las consiguientes ventajas que conlleva esto a la hora de asentar a la población de estos concellos.«Pueden permanecer viviendo en sus casas, en el sitio que ellos elijan» Fabiola García Conselleira de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia«La respuesta de los concellos ha sido muy positiva , es un proyecto que les beneficia totalmente porque no estamos hablando solo de un recurso de atención, se trata de una iniciativa muy importante para el asentamiento de población, que crea empleo y que ayuda a la dinamización demográfica del rural gallego», añaden desde la Xunta sobre un proyecto que ya presume de cuidar a más de 700 mayores . Con un aspecto muy positivo además: «pueden permanecer viviendo en sus casas, en el sitio que ellos elijan», explica Fabiola García.Desde la Xunta animan además a seguir haciendo crecer esta iniciativa. Las Casas do Maior pueden abrirse en edificios públicos, cedidos o en las propias viviendas o inmuebles de los promotores . El único requisito es que estén acondicionados para ofrecer las mejores garantías de cuidados y del servicio. Por eso mismo, la persona promotora además de ser autónoma debe tener algún tipo de estudio o requisito educativo que la acredite para el cuidado de personas mayores.«Estamos hablando de una iniciativa que ofrece las máximas facilidades, sobre todo porque el número de plazas es muy limitado para garantizar así la máxima comodidad y atención a los usuarios», concluye la conselleira de Política Social e Igualdad de la Xunta de Galicia.«Aquí lo hacemos todo alrededor de la mesa siempre», apunta Varela, «sabes cuándo nacieron sus hijos, cuándo murieron sus padres, lloramos y reímos, somos una familia».

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