Es el show de Lamine Yamal, un prodigio tocado por la varita se pasea por el Metropolitano, lo domina y lo conquista. Conduce al Barça a una final de Copa del Rey, lo hace con lucimiento creativo, una primera parte de escándalo, con un pase entre un enjambre de piernas a Ferrán que acaba en el único gol de la semifinal. En el Atlético se echa de menos a mucha gente. Sobre todo a Griezmann, transparente, casi invisible, tan lejos de aquel Griezmann que lideraba victorias. Tampoco está Giuliano, la espoleta que tantas tardes prendió a su equipo. Y falta Sorloth, demasiado egoísta en la mejor ocasión del choque, que reclamaba un pase atrás a Griezmann, solo ante el gol.Lamine Yamal. Dio un recital de ingenio, técnica y visión de juego. Decisivo con el balón, hizo un primer tiempo fabuloso.Pedri. Vive un momento dulce. Creativo y luminoso, generó juego, profundizó y clavó cada pase.Ferrán. Dejó en el banquillo a Lewandowski y acertó en casi todo. Intuitivo, sin fallos, marcó un buen gol.De Jong. Dinámico y lúcido, dirigió al Barça con criterio, sobre todo en el primer periodo. Bajó en el segundo.Raphinha. Recibió golpes en la primera parte y se desquitó en la segunda, originando mucho peligro.Julián Álvarez. Creció en la segunda mitad, creando jugadas de la nada, pegado a la banda. Muy generoso en el trabajo.Griezmann. Desaparecido. Lento de piernas y de cabeza. Muy lejos del jugador determinante que siempre fue.Giuliano. Otro desaparecido. Intenso y voluntarioso, pero desafortunado, apenas hizo ocasiones.Reinildo. El defensa atlético más rotundo sucumbió ante Lamine. Perdido en la marca y sin recursos.Sorloth. No fue generoso en un tiro que pedía el pase atrás a Griezmann. Luchador por alto y poco afortunado.

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