El Museo ABC saca del olvido a José Robledano, gran cronista de Madrid

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El Museo ABC saca del olvido a José Robledano, gran cronista de Madrid

Amigo de Valle-Inclán y de Jacinto Benavente, podría haber sido actor de teatro. Gran aficionado a los toros y amigo de matadores, pudo ser torero y banderillero. Y muchas cosas más, pero acabó siendo escritor, humorista, profesor de dibujo y, sobre todo, pintor e ilustrador. Fue uno de los pioneros de la historieta española , un superviviente con nostalgia de un Madrid que había dejado de existir. Su ciudad natal fue la gran protagonista de sus trabajos. No en vano, se le considera el mejor cronista gráfico de la ciudad durante el primer tercio del siglo XX. Nació en una casa de la calle Goya, en el barrio de Salamanca, y murió a los 89 años en la calle Ríos Rosas, en Chamberí. No lo tuvo fácil desde su infancia. Hijo de una costurera y de un ebanista, su padre abandonó a la familia siendo él niño. El Museo ABC rescata la desconocida figura de José Robledano (1884-1974) con su primera antológica , que reúne unas 80 obras, procedentes no solo de los fondos de la Colección ABC , sino también de otras colecciones públicas y privadas, como el Museo de Historia y el Museo de Arte Contemporáneo, ambos de Madrid, y la Fundación Pablo Iglesias.Noticias relacionadas estandar Si Siete siglos de dibujo y grabado del Museo de Budapest, en el Guggenheim Bilbao N. P. reportaje Si El Thyssen, a la busca del arte amado por Proust Natividad PulidoBajo el título ‘Madrid en su tinta’ , la muestra, patrocinada por la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos del área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, forma parte del acuerdo firmado por la Fundación Colección ABC y el consistorio de la capital. Recorre de manera cronológica todas sus facetas artísticas. Arranca con su primer dibujo publicado en prensa. Fue en 1904 en la revista ‘Arte y Sport’: una vista del Paseo de Recoletos. A partir de ahí podemos seguir su desarrollo como ilustrador hasta 1933, año en que se radicaliza social y políticamente, gracias a su amistad, entre otros, con el periodista Javier Bueno. Se alinea con la posición de Largo Caballero. Cayetano, ‘Aleluyas’ y costumbrismo Arriba, ‘Aleluyas de la vida en Jauja’ y ‘Cayetano y su chaval. Historia breve y formal’. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Mañanitas del Retiro’, publicado en Blanco y Negro, número 1.001, 17 de julio de 1910 (detalle). A la derecha, ‘Una interpelación’, publicado en Blanco y Negro, número 1.361, 17 de junio de 1917 Colección privada/Colección ABCEstudió José Robledano en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando , donde tuvo entre sus profesores a Antonio Muñoz Degrain. Próximo a Sorolla, le denegaron una beca en Roma. Problemas económicos, su desencanto con el ambiente artístico y la frustración porque pensaba que no siempre se premiaba a los mejores (no conseguía los reconocimientos que creía que merecía) hacen que abandone la pintura . Destruyó muchas obras , otras se hallan en malas condiciones y las hay en paradero desconocido. Un puñado de ellas cuelgan, sin embargo, en la exposición: el palacio de Aranjuez, la sierra madrileña, la verbena de San Antonio, una capea en Chinchón o los Altos de Amaniel. El Museo ABC se halla en la calle Amaniel. No faltan sus carteles , como uno de las fiestas de San Isidro. Pero su cartel más famoso fue el que hizo por encargo del Patronato Nacional de Turismo para dar a conocer la ciudad en el extranjero. Reza en él el lema ‘Madrid, Corte y Corazón de España’. Cuelga una reproducción de una colección particular. También se muestran algunos de sus anuncios publicitarios de Fósforo Ferrero (un fósforo orgánico natural), unas pastillas digestivas para combatir las molestias estomacales… Las ‘Aleluyas’ (estampas acompañadas de versos) eran su seña de identidadOcupan un lugar destacado en el centro de la sala sus célebres ‘Aleluyas’, una de sus señas de identidad: estampas acompañadas de versos, que se popularizaron en el siglo XIX y aparecieron publicadas en revistas como ‘Pinocho’ o Blanco y Negro. Tal era su pasión por ellas (las amaba y las coleccionaba), que se le denominaba ‘el hombre de las Aleluyas’. Robledano dio vida a un personaje castizo muy popular, Cayetano , creado en 1930, que comentaba críticamente la actualidad política. Junto a caricaturas de Robledano realizadas por colegas como Jaime Bagaría, Estebita y Luis Díaz Serrano, se exhiben sus imágenes de un Madrid castizo : las tabernas, las fiestas, los toros, la vida noctámbula… Trabajó en publicaciones como ‘El Sol’ , donde coincidió con Sancha y Bagaría, ‘el trío del Sol’. Eran famosas sus juergas nocturnas: salían de la redacción del diario en la calle Larra y no regresaban antes del amanecer. Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidencia. Guerra y cárcel Arriba, ‘Cárcel de Valdenoceda (patio), cola para las cebolletas’. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Cárcel de Valdenoceda’. A la derecha, cartel publicitario de las Juventudes Socialistas, 1936 Fundación Pablo Iglesias, Madrid/Colección privadaLa exposición da buena cuenta de su activismo político . Afiliado al Partido Socialista durante la Segunda República, sus ilustraciones en el periódico ‘Claridad’ le llevaron a ser condenado a muerte . Era muy crítico en sus viñetas con la Monarquía, el clero y las derechas (creía que estaban contaminadas por el nazismo y el fascismo). Fue apresado en julio de 1939 y encarcelado primero en Comendadoras; después, en Porlier, Valdenoceda (Burgos), Yeserías y Alcalá de Henares. Más de trescientos dibujos hechos en prisión fueron depositados por los herederos en la Biblioteca Nacional. Cuelgan en la muestra algunos realizados en el duro penal de Valdenoceda. La mujer de Robledano sacaba los dibujos de la cárcel ocultos entre la ropa sucia . Consiguió el ilustrador que se le conmutara la pena de muerte por 30 años de cárcel, que se redujo a 20. Tras lograr la libertad condicional en 1943, obtuvo el indulto en 1949 . El estigma de haber estado en la cárcel y ser «un rojo peligroso» le persiguió mucho tiempo. Se ganó la vida con trabajos de restauración y decoración, haciendo copias de las pinturas del Prado, ilustraciones para novelas, carteles, folletos… Una de las personas que más lo apoyó en esos difíciles años de la posguerra fue Luis Calvo, director de ABC , que le abrió las puertas del periódico. José Robledano es un gran desconocido . Apenas se ha visto su trabajo en exposiciones: en 1985, en una colectiva en el Centro Conde Duque y, tres años después, en una monográfica en la Asociación de la Prensa. Es ahora cuando el Museo ABC reivindica su figura en esta muestra, de la mano del comisario, Felipe Hernández Cava , quien lleva más de tres décadas acariciando el sueño de hacer una exposición sobre Robledano y un libro sobre el artista, donde se cuente todo lo que no sabemos sobre él, que es mucho. «Aún hay mucho por contar y desvelar», dice. Pero ese sueño siempre se daba de bruces con negativas: decían que Robledano era muy triste, demasiado costumbrista, que no debía remover la memoria de las cárceles en la posguerra… Afortunadamente, hizo oídos sordos.

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